*Por Julián Mauricio Pérez G.

Como una encantadora coincidencia, Ulibro 2020 inició el mismo día en que se conmemoró el natalicio de Jorge Luis Borges, una de las figuras más representativas de la literatura universal. Cuando hablamos de Borges, hablamos de lectura, de libros, de autores clásicos o contemporáneos y, por su puesto, de la destreza humana de conversar sobre todo esto. Y este conjunto de arte, palabra y vida describe la feria del libro de Bucaramanga.

La feria inició el 24 de agosto y se extendió por siete días, en los cuales, lectores y escritores nos acercamos a una especie de epifanía digital. Digital porque este año la presencialidad tuvo que ser transformada en una gala de pantallas. Encender el computador o el celular fue como abrir una enciclopedia de siete tomos que, página tras página, nos deslumbraba; una obra magna semejante a la Enciclopedia Británica que Borges citaba continuamente, aquella que parecía una fuente inagotable de conocimiento.

Cada uno de los tomos de la feria fue un encuentro con la razón, la imaginación y un sinnúmero de emociones, ideas y aprendizajes. Abrir una de sus páginas fue la oportunidad perfecta para extrapolarnos hacia otros mundos, otros espacios. Ángela Becerra, una de las invitadas, dijo que los libros siempre parecen estar dormidos, pero que “abrir un libro dormido permite al lector vivir nuevas experiencias”. Las experiencias vividas en Ulibro nos recordaron lo enriquecedor y ameno que significa asistir a conversatorios, talleres y lanzamientos de libros.

Quién diría que abrir un enlace o darle play en la pantalla nos pondría de frente a la literatura. Con un cliqueo estuvimos con Juan Villoro y Juan Gabriel Vásquez mientras conversaban sobre la novela, el fútbol y los libros. En un instante escuchamos a Pilar del Río llevarnos a una exploración biográfica de José Saramago. O bien, quedamos estupefactos al oír las historias de Pedro Alonso O´choro, actor y escritor español, sobre las regresiones: estos fantásticos relatos que nos recuerdan que la literatura es la forma más inusual e íntima del viaje.

Entre historias, anécdotas, música, poesía, momentos de humor e instantes de reflexión, el tiempo de cada charla pasaba volando. Tuvimos la placentera sensación de que habría mucho más por decir, por escuchar, por pensar. Ojalá, para una próxima versión, cada tomo pudiera tener más páginas.

Habríamos querido escuchar más a autores como Eduardo Sacheri, Daniel Samper Pizano, Harol Trompetero y Alejandro Matallana, por ejemplo. Y así conocer más sobre los cuentos de fútbol (de relatos como Esperando a Tito), las anécdotas de parejas célebres y el arte de escribir cine.

Y si hablamos de este tipo de arte, se nos viene a la cabeza Guillermo Arriaga. El guionista de Amores perros y 21 gramos habló de su última novela: Salvar el fuego y nos dejó una importante pregunta ¿cuáles son los límites entre la realidad y la ficción? Por otra parte, tuvimos la oportunidad de acercarnos a discursos de periodistas como Vanessa de la Torre, quien nos recordó que “en este país nadie puede decir que la violencia no lo ha tocado".

Entre otros invitados, el último tomo nos mostró a dos españoles que creen en la novela como un mecanismo vivo, como una experiencia vital. A su modo, y con estilos propios, Rosa Montero y Manuel Vilas dejaron claro que Borges tenía razón cuando decía: “Todo lo que nos sucede, incluso nuestras humillaciones, nuestras desgracias, nuestras vergüenzas, todo nos es dado como materia prima, como barro, para que podamos dar forma a nuestro arte”.

Así, cada tomo de la feria quedó como materia prima, como barro que podemos moldear para reflexionar sobre el arte de escribir y de vivir. Ulibro 2020 fue una enciclopedia literaria que en siete días nos recordó el placer de oírnos y de vernos, la necesidad de pensarnos y de sentirnos, aunque las distancias y las adversidades, a veces tan fantásticas e increíbles como la literatura, quieran separarnos.

*Docente del programa de Literatura de la UNAB.

Tabla Técnica

Autor 
Fecha 
Sep 3, 2020
Tipo 
Noticia