Por Carolina Toscano Vargas 

Carol Martínez Luna es una ingeniera mecatrónica graduada hace 17 años de la UNAB. Su interés por la robótica fue la razón por la que estudió esta carrera y hoy es la razón para que se desempeñe como investigadora senior en el desarrollo de algoritmos que permiten aumentar la autonomía de robots planetarios y orbitales en la Universidad de Luxemburgo, localizada en el ducado del mismo nombre. 

Martínez Luna es doctora en Robótica y Automatización de la Universidad Politécnica de Madrid (España). En Mayúsculas conversó con esta bumanguesa quien, con los pies bien puestos sobre la Tierra, pasa sus días estudiando el universo para mejorar la visión de los robots exploradores que nos permitirán conocer mejor ese mundo que está fuera del alcance de nuestros ojos.

De Colombia a Luxemburgo ¿Cómo se dio ese cambio?

Salí de Colombia en el 2006 rumbo a España. Inicialmente, fui sólo a estudiar el Máster en Automática y Robótica de la Universidad Politécnica de Madrid, pero después me gané una beca para hacer el doctorado y, posteriormente, me ofrecieron un post-doctorado por dos años más. En total estuve nueve años en España. 

En el 2015 volví a Colombia y estuve en la Pontificia Universidad Javeriana como profesora por cinco años. En 2020 me ofrecieron la opción de unirme al SnT – Interdisciplinary Centre for Security, Reliability and Trust para apoyar la creación del grupo de investigación en space robotics (SpaceR) en la Universidad de Luxemburgo, cargo que acepté y comencé el 1 de julio en plena pandemia.  

Ya cumpliste un año en tu nuevo trabajo, ¿cuéntanos cómo ha sido la experiencia hasta ahora?

Soy investigadora senior (Research Scientist) y estoy como vicedirectora del grupo de investigación en space robotics SpaceR. Este es un grupo de investigación nuevo (creado hace año y medio) pero que está creciendo bastante rápido debido a los temas de investigación que maneja, los cuales son de bastante interés en Luxemburgo. Actualmente, tenemos 12 proyectos de investigación adjudicados con financiación europea, del Fondo Nacional de la Investigación de Luxemburgo, empresas, y adicionalmente  financiación interna del centro de investigación. 

Cuando me uní al grupo hace un año éramos tres personas, ahora somos 25 entre postdoctores, estudiantes de PhD y Master, y técnicos de laboratorio. En el grupo nos enfocamos en desarrollar tecnología para robots aéreos, orbitales y planetarios. Dentro de los proyectos que tenemos, desarrollamos algoritmos de control y algoritmos de percepción para permitir la interacción de los robots con el ambiente, y también estamos desarrollando diseños mecatrónicos para el tema de eliminación de basura espacial (Active Space Debris Removal).

Entre tantos proyectos simultáneos, ¿cómo es un día de trabajo tuyo?

Mis días de trabajo son variados. En pandemia intento ir 2 o 3 veces por semana a la oficina. Procuro agrupar las reuniones un mismo día y esos días suelo quedarme en casa. Las reuniones son variadas, tenemos reuniones de cada proyecto, con clientes potenciales, con los estudiantes de máster y doctorado, así como reuniones internas del grupo y del centro de investigación. 

Los días que voy a la oficina lo dedico a hablar con el grupo de investigadores de forma más informal sobre el estado de cada proyecto, ver los avances, problemas y los resultados más recientes. Aunque mi rol principal es coordinar los proyectos, me gusta participar activamente en cada uno de ellos aportando ideas y soluciones a los diferentes problemas que se presentan. También doy apoyo a las clases de Robótica del espacio del Interdisciplinar Space Master.

Y como investigadora, ¿en qué te enfocas? 

Como investigadora también debo dedicar tiempo de la semana para mis temas de investigación. Mi experiencia es en el área de percepción para robots principalmente visión artificial. Dentro de SpaceR apoyo estos temas, pero además estoy encargada de la línea de investigación de robots manipuladores para robótica orbital y planetaria, así que durante la semana, siempre dedico tiempo para ir a los laboratorios a realizar pruebas. 

El grupo cuenta con el LunaLab, que es un laboratorio de 80 m2 con basalto, donde simulamos el paisaje de la luna: polvo lunar, rocas, cráteres. Este laboratorio lo usamos para los proyectos que se enfocan en exploración planetaria (manipuladores y rovers). El otro laboratorio es el ZeroGLab, donde podemos simular situaciones en órbita, como interacción entre satélites para tareas de reabastecimiento o mantenimiento de satélites. El laboratorio tiene dos robots industriales que se encuentran ubicados a lo largo de la pared y techo para simular estos escenarios. Allí también podemos simular microgravedad en 2D  gracias a unas plataformas mecatrónicas desarrolladas en el grupo, que flotan sobre un piso con recubrimiento epoxi.

Hablemos de los proyectos de robótica orbital, ¿cuáles son y qué alcance tienen?

En estas áreas tenemos varios proyectos. El primero de ellos es un proyecto interdisciplinar de tres años que se enfoca en la construcción del ZeroGLab que mencionaba anteriormente. Tenemos otro proyecto con la empresa Blackswan, de una duración de dos años, donde tenemos que desarrollar un sistema de navegación autónoma de satélites, basado en visión. 

Con la empresa Made In Space Europe, tenemos un proyecto por cuatro años que se enfoca en temas de visión para aumentar la autonomía de robots manipuladores para prestar servicios en órbita. 

Tenemos otro proyecto con la empresa Spacety Luxembourg, donde estamos desarrollando un dispositivo mecatrónico low-cost para la eliminación de basura espacial. Y el proyecto de más reciente adquisición es financiado por el Fondo Nacional de la Investigación de Luxemburgo para el desarrollo de un sistema de verificación y validación de prototipos de eliminación de basura espacial.  

Constantemente vamos recibiendo proyectos interesantes, todo esto ha permitido que el grupo crezca rápidamente. Mi misión actual es velar porque los proyectos se ejecuten exitosamente y conseguir financiación para continuar con las líneas de investigación que tenemos, de tal forma que podamos contribuir con la formación de estudiantes de Máster,  estudiantes de Doctorado, postdocs y con transferencia de tecnología a las empresas. 

¿Tienes algún objetivo personal que quieras lograr en medio de todos estos proyectos?

Uno de mis objetivos es también contribuir a que los desarrollos del grupo sean parte de una misión espacial en los próximos cinco años como parte de la colaboración que estamos teniendo con compañías que ofrecen servicios en órbita.

En retrospectiva ¿cómo crees que te pudo aportar tu formación en la UNAB en el camino profesional que has recorrido?

De muchas maneras, la carrera me ofreció las bases en los diversos campos de acción de un ingeniero mecatrónico que me permitían orientar mi futuro en diversas direcciones. Por ejemplo, los conocimientos en automatización me sirvieron para conseguir mi primer trabajo. Durante mis años en la UNAB, adquirí diversas habilidades tanto desde la carrera como en mi participación en el equipo de voleibol,  adquirí habilidades de trabajo en equipo que han sido muy útiles en toda mi trayectoria. Y con la tesis pude dar mis primeros pasos en investigación. 

El programa de mecatrónica tenía un gran componente de programación, el cual me ayudó muchísimo a la hora de enfrentarme al máster y al doctorado ya que mis habilidades en programación eran bastante buenas.