Imaginemos que tenemos que desplazarnos desde un punto X a un punto Z y una aplicación nos ofrece dos posibles rutas para llegar a nuestro destino. Sobre la primera ruta, la app nos indica el tiempo estimado de llegada y cuál es la más conocida y usada por los usuarios. Sobre el segundo recorrido, nos muestra además del tiempo estimado de llegada,  el estado de la vía a lo largo del recorrido, sitios de abastecimiento y recomendaciones sobre el tráfico, según la hora del día. ¿Cuál ruta deberíamos escoger? Seguramente elijamos la número dos, porque tener toda esa información extra nos dará sensación de seguridad y de certeza a la hora de planear nuestro viaje. 

De igual manera, en el ámbito académico contar con información adicional que nos ayude a considerar todas las variables dentro del proceso de enseñanza y de los actores involucrados en este, nos puede facilitar la obtención de mejores resultados. Una buena práctica de este proceso transversal es el modelo pedagógico desarrollado por el programa de Administración de Empresas de la UNAB, en el que primero se determinan los estilos de aprendizaje de los estudiantes y de acuerdo a eso el docente define las estrategias y metodología a usar en su clase. 

Pero ¿A qué hacen referencia los estilos de aprendizaje? Son aquellos rasgos cognitivos y fisiológicos por los que las personas perciben e interactúan dentro de los procesos de aprendizaje. Determinar estos estilos permite saber, por ejemplo, si un estudiante es más visual o verbal en el proceso de aprendizaje.

“Seguimos el Modelo de Felder para categorizar los estilos de aprendizaje de nuestros estudiantes en cuatro dimensiones, cómo procesa la información, cómo la percibe, cómo la recibe y cómo progresa en un currículo. Yo empecé a aplicar primero ese cuestionario en mis cursos, y luego otros profesores se fueron sumando. Eso nos permitió personalizar la estrategia didáctica y los contenidos”, explicó Clara Inés Peña, docente del programa quien ha liderado esta estrategia.  

Además de orientar al profesor para sacar el máximo provecho a las características de su grupo de clase, esta categorización le da al estudiante su estilo de aprendizaje y una cartilla con recomendaciones para que mejore su aprendizaje según la categoría en la que se ubicó, y así puedan rendir más durante sus momentos de estudio autónomo. 

Este ejercicio de categorización se aplicó por primera vez de forma masiva en el segundo semestre de 2020 a una población aproximada de 300 estudiantes del programa de Administración de Empresas. De esta manera, todos los estudiantes del programa ya tienen su perfil el cual se usó durante este semestre para que los profesores desarrollaran las estrategias de sus cursos, y se seguirá usando durante el resto de la carrera. Para el 2021 se espera hacer el mismo procedimiento con todos los estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables. 

Estilos de aprendizaje + estrategias pedagógicas

Como complemento al trabajo realizado con los estilos de aprendizaje, se documentaron las estrategias pedagógicas que ya se estaban usando por parte de los profesores de la Facultad y que buscan generar un ambiente de aprendizaje activo para las estudiantes. Dichas estrategias se recopilaron en un libro electrónico llamado Estrategias didácticas, disponible para consulta de todos los docentes de la Facultad. 

Aula invertida, microcasos, macrolaboratorios, storytelling, historietas, debates, resolución de problemas y trabajo colaborativo, son algunas de las estrategias que se encuentran en este documento académico. Cada uno de estos temas se aborda desde el objetivo de la estrategia, metodología, ejemplo y referencias bibliográficas para quienes quieran profundizar. 

“Nos salimos del guión tradicional y ya no estamos en la clase magistral sino que dentro del concepto de la clase remota, implementamos estas estrategias donde el estudiante es protagonista”.

Este libro se sigue actualizando con las estrategias más recientes que se van implementando por parte de los profesores. 

Tabla Técnica