El auge de la virtualidad que trajo consigo la emergencia sanitaria mundial del COVID-19,  afectó positivamente la oferta de internacionalización e intercambio académico de las Instituciones de Educación Superior y empezó a sonar con más fuerza el término movilidad virtual, pero ¿qué alcance tienen los intercambios sin desplazamiento físico? ¿Pueden los estudiantes lograr intercambio cultural mediados por la tecnología? ¿Es recomendable vivir estas experiencias?

Para resolver estas inquietudes, En Mayúsculas habló con Natalia Hernández León, experta en internacionalización en la educación superior, y quien hasta hace un mes estuvo al frente de la Oficina de Relaciones Nacionales e Internacionales (ORI) de la UNAB.

¿A qué se refiere el término de movilidad virtual?

Hay un término en inglés, virtual exchange, que traducido sería intercambio virtual, y hace referencia a todas las experiencias y actividades que se puedan tener a través del uso de una tecnología. El propósito de todo lo que sea intercambio es propiciar espacios en los que las personas salgan al encuentro con el otro, con lo distinto al lugar en el que yo normalmente estudio. Esos espacios ahora también pueden ser virtuales.

Si nos vamos a la definición de movilidad es ocupar un lugar distinto al que estoy ocupando actualmente. Para el Ministerio de Educación Nacional (MEN), solo se acredita la movilidad académica si es con desplazamiento físico, por eso parte del trabajo que venimos haciendo desde las universidades es explicar y sensibilizar a las personas y a los entes para que nos permitan demostrar, por otros indicadores, que las personas aunque no se desplacen sí están viviendo la internacionalización y la interculturalidad.

¿Cómo empiezan las universidades a hablar y generar iniciativas de movilidad virtual?

Empezamos a conversar sobre la necesidad de que los jóvenes que se estaban graduando salieran con unas competencias de ciudadanía global, y cuando nos cierran las fronteras y el mundo se detiene, para las oficinas de internacionalización fue un impulso porque ya veníamos diciendo que la internacionalización no era algo que dependiera solo de estas oficinas sino algo transversal a toda la universidad.

El punto es que si realmente queremos desarrollar esas competencias de ciudadanía global en los estudiantes, no es suficiente que una persona viaje 6 meses y vuelva, hay que trabajarlo también desde el aula.

Con la pandemia empezamos con los intercambios virtuales y lo que no habíamos logrado en varios años lo hicimos en uno solo.

¿Cómo están las universidades del país en temas de movilidad virtual?

El tema aún sigue tímido. Cuando empezó la pandemia yo esperaba que muchos estudiantes se volcaran a hacer movilidad virtual porque el que no hacía intercambio por dinero, por la visa o porque los papás no les daban permiso de viajar, ahora sí lo podrían hacer.

Pero no fue así. En parte, explicamos esto por dos razones, una por el cansancio o la fatiga con el tema virtual, y otra, porque la gente tiene la percepción de que no es lo mismo que la movilidad física. Y claramente no es lo mismo vivir la experiencia desplazándose, pero queremos enfocarnos en lo que sí es posible y en lo que sí hay. A través de una pantalla, si las dos partes se disponen, el intercambio puede ser muy enriquecedor.

Las universidades están en un proceso de preparación para seguir impulsando aún más el tema de intercambio virtual y no solo de intercambio sino también las experiencias del aula y hacia allá apunta el enfoque principal. Es el momento para enfocar la discusión en el valor agregado y que nuestras aulas sean internacionales e interculturales.

En Latinoamérica menos del 3 % de estudiantes realizan intercambios presenciales y esa cifra baja aún más si hablamos de intercambios virtuales.

En su opinión, ¿sí es posible vivir una experiencia de internacionalización e interculturalidad desde la casa?

Sí total. Si entendemos que “el otro” y tiene herramientas opiniones, sentimientos que yo no tengo, y que yo me enriquezco con eso, en un sentido no de carencia sino de complementariedad, entendemos los espacios de movilidad virtual como oportunidades para ampliar la visión de mundo, de las personas, las culturas y los idiomas.

La invitación a toda la comunidad académica es a movernos de nuestra zona de confort para generar cosas y cambios internos y externos. 

¿Cuáles son las ventajas de hacer movilidad virtual?

Hacer movilidad virtual tiene la ventaja de compartir con personas y universidades diferentes a la mía, y esa diferencia ya me está representando un enriquecimiento.

No tiene un costo elevado como puede ser un viaje presencial, y de alguna forma, la tramitología es menor al no tener que desplazarnos físicamente.  

Los estudiantes pueden conocer virtualmente a otras personas que más adelante pueden conocer personalmente e ir ampliando su red de contactos. Pueden practicar una segunda lengua si hacen el intercambio con una universidad inglesa o francesa, por ejemplo.

Los intercambios virtuales son muy inclusivos. Estudiantes de pregrado y posgrados con muchas obligaciones pueden matricular una materia con una universidad extranjera y ya están haciendo intercambio.

¿Quiénes pueden acceder a las opciones de movilidad virtual?

En el caso de la UNAB, cualquier estudiante que curse de tercer semestre en adelante, cada universidad tiene sus particularidades al respecto.

Y aunque para el MEN la movilidad virtual aún no es reconocida como intercambio académico, las universidades sí les dan a los estudiantes constancia de participación o de la movilidad que se puede incluir en sus hojas de vida.

¿Importa el área del conocimiento para hacer movilidad virtual?

No importa el programa que estudien, todos pueden encontrar opciones de movilidad que los enriquezcan. Mi consejo es que lo hagan varias veces a lo largo de su carrera y con varias universidades, teniendo presente el límite de créditos que se pueden cursar por fuera de la universidad en la que están haciendo su pregrado.

Aprovechen para tomar materias que les sirvan de homologación en sus planes de estudio y aprovechen también para explorar temas que les apasionen, pensando en la transdisciplinariedad, en enriquecernos con otras disciplinas.

¿Qué debe hacer un estudiante que esté interesado en explorar este tipo de movilidad?  

Deben estar pendientes de las comunicaciones que hagan las oficinas de internacionalización de cada universidad y las invitaciones a las charlas de movilidad. Allí se pueden enterar de quiénes son los aliados, las plazas disponibles.

Es importante que siempre estén acompañados de la parte académica por su director de programa para mirar cuáles de las materias que les interesa ver son homologables.

¿Hay algunas áreas específicas que tengan mayor demanda en el entorno global?

Todo lo que tenga que ver con inteligencia emocional, con aprendernos a comunicar, desarrollar habilidades de trabajo en equipo, ciudadanía global, género, sostenibilidad, economía circular, cuarta revolución, todos estos son temas transversales.

¿En qué consiste el proyecto Sello Global que adelanta la Red Mutis?

Este proyecto nace porque las universidades de la red (11 IES) somos conscientes del desarrollo de las competencias interculturales en los estudiantes.

El objetivo principal es crear un sello que caracterice a los estudiantes de las universidades de la Red Mutis y que cuando se gradúen, todos tengan esa competencia intercultural. Entre todas las universidades estamos trabajando para definir cuál es esa competencia y cómo vamos a hacer para que nuestros estudiantes la desarrollen.

 

Invitamos a los estudiantes UNAB a seguir las redes de la Oficina de Relaciones Nacionales e Internacionales y conocer todas las convocatorias disponibles para el intercambio académico.

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Tabla Técnica

Fecha 
Mayo 27, 2021
Tipo 
Noticia