Fernando Vallejo

El Auditorio Mayor ¿Carlos Gómez Albarracín¿ se llenó de público el jueves 3 de septiembre durante la conferencia ¿Vallejo en la Universidad¿, del escritor Fernando Vallejo.

El antioqueño, autor de libros como ¿La virgen de los sicarios¿, ¿El desbarrancadero¿ y ¿La puta de Babilonia¿, durante algo más de una hora de disertación emitió declaraciones como: ¿A mí me pueden matar de dos maneras: con razones o a balazos¿; ¿Estoy vivo de milagro¿, ¿La música, como todo lo que hace el hombre, se acabará¿ y ¿Los animales son mi prójimo¿, y nuevamente instó a los jerarcas de la Iglesia Católica -con la que dice tener la única guerra declarada-  a ¿medir fuerzas¿ en un debate abierto.

Luego de recibir un sonoro aplauso, respondió las preguntas del docente Daniel Montes Toro, de la Facultad de Administración de Empresas, quien es un asiduo seguidor de su obra. Vivir la UNAB reproduce apartes de ese diálogo.

 ¿En su obra dónde termina Vallejo el narrador y dónde empieza el de carne y hueso?

Eso no te lo voy a contestar. He escrito nueve novelas, todas en primera persona, porque la primera pelea que casé en mi vida fue contra el narrador de tercera persona, el hombrecito omnisciente que todo lo sabe y lo ve como Dios padre todopoderoso que está en todas partes a todas horas.

En mis novelas, por razones literarias, me convenía mucho que el centro de mis novelas fuera un hombre extremista y un loco, porque ellos tienen la posibilidad de decir cosas que la gente cuerda nunca se atreve. Cuánto hay de ellos en mí y cuánto no, no te lo voy a decir.

 El hado y el fatalismo en su obra nos condenan a los seres humanos. ¿No hay futuro?

El futuro que tienes tú: morirte. No tenemos más futuro que la muerte, nos espera a todos y no hay más muerte que la propia. Lo que he ido descubriendo ahora que he ido envejeciendo es que uno no se muere de golpe si vive mucho. Ese momento, ese instante, ese paso de la vida a la muerte no es la verdadera muerte; uno se va muriendo toda la vida de a poquito cuando ve morir a quienes quiso y lo que quiso.

Cuando se me fueron muriendo tantas personas que yo quise de niño, cuando fue cambiando el país que yo veía de niño, el país que soñé, entonces me fui muriendo de a poquito¿ de tal manera que vivir es morirse de a poquito y morirse es acabarse de morir. Eso es lo único que me falta.

 Le han endilgado adjetivos como ¿Energúmeno genial¿, ¿Radical humanista del desencanto¿, ¿Cínico aburrido¿ y ¿Sentimental disfrazado de nazi¿, ¿con cuál se queda?

Todos somos muy complejos, cada ser humano es muy complejo, no cabe en un calificativo, ni en dos ni tres ni cien. Somos muy complejos.

 Pero usted se califica como ¿Chocarrero, burletero, puñetero, altanero y arrogante¿ y en ¿Entre fantasmas¿ dice que es: ¿cuentavidas, deslenguado e hijueputa¿, ¿con cuál se queda?

(Risas) Faltan muchos, hice una lista en alguno de mis libros, pero la hice por cuestiones eufónicas de ritmo, como hacer un poema de los adjetivos, un poema en prosa.

 El escritor William Ospina dice de ¿La virgen de los sicarios¿ que usted no es la conciencia, sino que busca zarandear el país¿

Yo la conciencia no soy porque eso es un lugar común y se los he oído a varios de estos granujas que han ocupado la presidencia, decir que son la ¿conciencia de Colombia¿.

Lo que sí les digo es que yo soy la memoria y con todo y lo desmemoriado que soy, no me olvido de todas las que nos han hecho, se las tengo todas muy presentes.

 Hay un lugar muy bello que usted cita y es la finca ¿Santa Anita¿. ¿Qué tan cercano está ese lugar con ¿La parábola del retorno¿ de Porfirio Barba Jacob?

Que yo no puedo volver a ¿Santa Anita¿ porque la tumbaron y no solo tumbaron la finca de mi abuela, la de mis sueños y mi infancia, sino la barranca en que se asentaba para hacer una urbanización. En venganza la montaña que tenía encima ¿Santa Anita¿ se les vino sobre la urbanización y los tapó.

Nunca se puede volver a lo que uno deja, ni tampoco el que vuelve es el que se fue. ¿La Odisea¿, que es junto con ¿La Iliada¿ el comienzo de la literatura de Occidente, es una obra sobre el retorno de Ulises. ¿Cuántos años han pasado desde que se fue Ulises? Imagino que no más de diez, porque su perro sigue vivo y muere en el momento en que él llega. Diez años para la Grecia del siglo octavo, la hacían cambiar muy poco y tal vez Ulises tampoco cambió mucho. Ahora es diferente, el mundo cambia de una forma vertiginosa, uno se va de un lugar y en cinco años no encuentra casi nada de lo que dejó.

 ¿Qué queda y qué añora de la Medellín que cita en su obra?

El ser humano biológicamente no cambia. Somos los mismos desde que empezó esta especie, con distintas razas y mezclas, pero somos los mismos. Los males de Medellín no cambian y el desastre que era un desastre pequeñito en mi niñez, se volvió un desastre gigantesco. Cubrimos el valle y seguimos con la montaña, ya las tenemos casi cubiertas, no cabemos¿ El río Medellín, que tenía sabaletas cuando nací, ahora es un desaguadero de alcantarillas. En eso convertimos un valle idílico que me tocó a mí.

Pero ese problema demográfico, que es de la humanidad, es el que nos llevará a la catástrofe final. Piensen que Colombia empezó el siglo XX con dos millones de habitantes y Medellín y Bogotá tenían mil habitantes; ahora Colombia tiene más de 44 millones y Bogotá es una ciudad de ocho millones de habitantes; el planeta tiene 6.800 millones que se están multiplicando no en progresión aritmética, sino exponencial. ¿Con qué los vamos a alimentar? No hay donde sembrar esa comida, necesitaríamos varios planetas anexos para sostener tanta gente. La próxima medición de habitantes no será de siete mil millones, sino de 14 mil millones, ¿dónde los vamos a meter? ¿en Marte? Allá no habrá arrimadero en siglos.

 ¿Qué opina del cine?

El cine es un embeleco del siglo XX, del que pretendieron que era un arte, el séptimo arte. El cine es muy limitado. Frente a la palabra es limitadísimo. El proverbio chino de que una imagen vale más que mil palabras, es al revés: una palabra vale más que mil imágenes. ¿Cómo vas a decir en cine la palabra eternidad?

La división de la realidad en planos, close ups, middle shots, es grotesca, como lo es pretender que cuando la cámara hace un movimiento panorámico corresponde al movimiento de la cabeza, porque cuando movemos la cabeza llevamos todo lo que somos y todo el infinito. El cine es limitadísimo y está viviendo sus últimos tiempos. Ha durado más de la cuenta: un siglo y 20 años. Es mucho tiempo. 

Archivos Adjuntos

Fernando Vallejo, autor de "La virgen de los sicarios" y "La puta de Babilonia" entre otros libros, fue uno de los invitados especiales a la séptima Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro 2009.
/ FOTO PASTOR VIRVIESCAS GÓMEZ

Tabla Técnica

Autor 
Portales 
Categoria 
Fecha 
Desde Sep 7, 2009
Hasta Sep 20, 2009
Tipo 
Noticia