“La familia lo va guiando a uno, hay unos que solo piensan en uno, solamente yo, y le estamos negando la oportunidad a la mujer, que la mujer están en muy buenas capacidades, que pueden ser. Ellas, por lo menos, cumplen el rol de la cocina y si les resulta una oportunidad de trabajar pues hay que darles la oportunidad de que ellas también pueden, y pues si uno no alcanza a tener esa oportunidad de trabajar, entonces uno se queda como organizando lo de la casa, los quehaceres de la casa”, cuenta Mario*, quien antes pertenecía a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP).

Mario fue uno de los que participó en los talleres que realizó la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) junto con el Instituto de Estudios Políticos (IEP) de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB).

Estos talleres surgieron como parte de una propuesta de la primera fase de la investigación “El enfoque de género como herramienta para la reintegración civil: co-construyendo estrategias de innovación social para mujeres, hombres y géneros diversos”, que desarrollan las investigadoras y docentes de la UNAB, Jakeline Vargas Parra y Ángela María Díaz Pérez.

“Nuestro objetivo fue el de contribuir efectivamente al establecimiento de implementación del enfoque de género en todo el proceso de acompañamiento que hace la Agencia a las personas en proceso de reintegración”, explica Vargas Parra.

A través de un método participativo en el que se incluyeron tanto a los profesionales del equipo reintegrador como a personas en proceso de reintegración, se pudo evidenciar cuáles eran los principales obstáculos que los excombatientes debían enfrentar al regresar a la vida civil.

Según Díaz Pérez, “para integrar el enfoque de género no solo hay que trabajar a nivel interno. Por eso, lo que se ha intentado hacer desde la Agencia es un proceso de mainstreaming de género, es decir, un proceso de transversalización de género a todos los niveles del funcionamiento de la Agencia, no únicamente en el acompañamiento técnico sino en las propias bases fundamentales de la Agencia”.

Transversalizar el enfoque de género, en palabras de Ángela Díaz, se refiere a que en cada acción que se vaya a hacer, cada fase que se decida tomar, en este caso en la ruta de la reintegración, es necesario tener en cuenta cómo eso impacta en la vida de la mujer y el hombre de forma diferencial, y si es una persona de género diverso, cómo puede impactar en ellos.

En dos años, que fue lo que duró la primera fase de la investigación, se pudo determinar que hacer familia, generar ingresos y sensibilizar a la sociedad colombiana para desestigmatizar, son los tres retos primordiales que enfrentan las personas en proceso de reintegración y sus parejas.

“El proceso de reintegración es una ventana de oportunidad para la construcción de paz y que todos los actores de sociedad civil, independientemente del sector al que pertenezcamos, tenemos esa posibilidad de abrir esa ventana a la reintegración de las personas que un día estuvieron en armas”, señala Jakeline Vargas.

“He participado en las actividades, de demostrar que uno sí puede, puede cambiar, que la sociedad lo admita a uno y que uno pueda darse a conocer ante las personas sería muy bueno, y que esto no es el fin del proceso porque eso no es fácil. Y pues como ustedes ven en el país hay muchos muchachos que se meten por allá porque no tienen una oportunidad de trabajo y uno se cansa de tocar puerta y el camino más fácil es irse para allá”, manifiesta Mario.

Luego de identificados los obstáculos, nace a finales de 2018 la idea de crear el Laboratorio de Ideas Innovadoras para la Reintegración (Labir), como un resultado final de esta fase.  

Miembros de la sociedad civil, personas en proceso y sus parejas, profesionales y empresarios, se han dado cita en este espacio en el que se plantean y discuten posibles soluciones sostenibles para superar estos retos.

El director territorial de la ARN en Santander, Ronald García, asegura que se tiene que “empezar a entender como sociedad que detrás de cada agresor que estuvo en el conflicto hay un ser humano y hay una historia de vida, ahí es donde tenemos que iniciar a analizar que somo iguales, que somos colombianos, que somos sociedad y que tenemos que mirar hacia adelante”.

La segunda fase del proyecto buscará desarrollar cómo ayudar a la ARN en Santander a territorializar los conocimientos de género, para aplicarlos dentro de la ruta de la reintegración a través de la transformación que se realizará con ellos y también por medio de la creación conjunta de herramientas prácticas que se podrán utilizar durante el acompañamiento. El gran logro será que al final esto se pueda replicar en otros territorios del país.

*Nombre ficticio para proteger la identidad e integridad de la persona entrevistada

 

Tabla Técnica