De acuerdo con la necesidad e información, se usan una o varias estrategias de búsqueda aún cuando existen unos pasos lógicos. No es necesario seguirlos todos, uno a uno. Es el investigador quien decide qué debe hacer, qué material consultar y bajo qué temáticas.
Precisar el tema. Si desea lograr mayor precisión, debe:
Definir o aclarar el tema
Seleccionar modificadores (atributos). Ayuda a delimitar periodo, área geográfica, idioma, edad y sexo de la población objeto.
Elegir los términos de búsqueda: usar las palabras clave, expresadas en lenguaje normalizado. Se puede acudir a tesauros y vocabularios o índices de materias.
Seleccionar fuentes de información: elegir fuentes secundarias como catálogos en línea, bases de datos, índices, resúmenes y bibliografías.
Ejecutar la búsqueda: con las fuentes seleccionadas, modificadores específicos y técnicas como la Boleana que define relaciones lógicas entre los términos con los operadores: AND, OR y Not.
Obtener los documentos: la búsqueda arroja las referencias de artículos, que pueden estar en la biblioteca, se soliciten por convenios o a un proveedor de documentos.