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Ambiental
  Mayo 29 de 2011

El peligroso caracol gigante africano: Un visitante Indeseable
Un visitante indeseable
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El peligroso caracol gigante africano: Un visitante Indeseable

El caracol gigante africano (Achatina fulica) es una especie de caracol terrestre. Su concha puede medir hasta 25-30 cm de longitud y 8 de alto. Está incluida en la lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. El peligro para la población está representado en su baba, la cual alberga parásitos que generan complicaciones en el sistema nervioso y dano intestinal de las personas. Ha entrado de manera ilegal y con fines cosméticos. Pero, no todos los caracoles son peligrosos.

Especie hermafrodita, como la mayoría de los caracoles, crece y se reproduce a gran velocidad, produce entre 1.000 y 1.200.00 huevos que por lo puede llegar a producir graves danos en ecosistemas y cultivos tropicales.

Originario del África tropical, actualmente está extendido por Sudamérica, islas del Pacífico, y en general, casi todas las zonas tropicales del mundo. Es el molusco terrestre de mayor tamano.

Es una especie vegetariana, aunque puede comer prácticamente de todo, incluidos excrementos. En cautividad, también puede consumir alimentos de origen animal, como comida de perros y gatos, muestra de la gran capacidad de adaptación de esta especie, si bien es notorio que el caracol común también consume estos alimentos en las épocas de lluvia.

Recientemente, el caracol terrestre se ha convertido en una mascota, sin embargo son ilegales en algunos países, entre ellos Colombia dado que puede convertirse en una plaga y puede cobijar nematodos, parásitos que se alojan en tejidos fibromusculares y secreciones de moco del animal que pueden causar diversas afecciones como meningoencefalitis eosinofílica y angiostrongiliasis abdominal en humanos, transmitida por la Angiostrongylus cantonensis, lombriz que parasita los pulmones de las ratas. También es vector de la bacteria gramnegativa, Aeromonas hydrophila, que causa diversos tipos de síntomas, principalmente en las personas con sistemas inmunológicos delicados.

A Bucaramanga y su área metropolitana ya ha llegado. Avise a la CDMB o a la policía ambiental si los ve y no los toque son peligrosos porque transmiten enfermedades a veces mortales para los seres humanos. Teléfonos 6346100 ext.1101 y 1036.

Parásitos de Achatina fulica transmisibles a los humanos:

  • Angiostrongylus cantonensis - causa meningoencefalitis eosinofílica en humanos
  • Schistosoma mansoni - causa schistosomiasis, detectado en heces
  • Trichuris spp. - detectado en heces
  • Hymenolepis spp. - detectado en heces
  • Strongyloides spp. - detectado en heces

La resolución No.0654 de 2011 emitida por el ministerio de Ambiente, ordena a las autoridades tomar las medidas de prevención para enfrentar a esta plaga. Algunos considerandos de la resolución son:

  • Que el artículo 1° de la Ley 99 de 1993 senala los principios que rigen la política ambiental colombiana y en su numeral 2° dispone que la biodiversidad del país, por ser patrimonio nacional y de interés de la humanidad, deba ser protegida prioritariamente y aprovechada en forma sostenible.
  • Que según lo dispuesto en el numeral 2° del artículo 5° de la Ley 99 de 1993 es función de este Ministerio regular las condiciones generales para el saneamiento del medio ambiente, y el uso, manejo, aprovechamiento, conservación, restauración y recuperación de los recursos naturales, a fin de impedir, reprimir, eliminar o mitigar el impacto de actividades contaminantes, deteriorantes o destructivas del entorno o del patrimonio natural, así mismo en el numeral 23 asigna al Ministerio la función de adoptar las medidas necesarias para asegurar la protección de las especies de fauna y flora silvestres.
  • Que la Convención sobre Diversidad Biológica, aprobada por la Ley 165 de 1994 establece en el literal h) del artículo 8° la obligación para los Estados Parte de impedir que se introduzcan, controlar o erradicar las especies exóticas que amenacen a ecosistemas, hábitats o especies.
  • Que las especies exóticas de carácter invasor son aquellas que han sido capaces de colonizar efectivamente un área en donde se ha interrumpido la barrera geográfica y se han propagado sin asistencia humana directa en hábitats naturales o seminaturales y cuyo establecimiento y expansión amenaza los ecosistemas, hábitats o especies con danos económicos o ambientales. Que el Decreto 1608 de 1978 en sus artículos 116 al 124 regula la caza de control, como aquella que se realiza con el propósito de regular la población de una especie de la fauna silvestre, cuando así lo requieran circunstancias de orden social, económico y ecológico.
  • Que el Decreto 2820 de 2010, por el cual se reglamenta el Título VIII de la Ley 99 de 1993 sobre licencias ambientales, parágrafo 4° del artículo 8°, consagra que no se podrá autorizar la introducción al país de parentales de especies, subespecies, razas o variedades foráneas que hayan sido declaradas como invasoras o potencialmente invasoras por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, con el soporte técnico y científico de los Institutos de Investigación Científica Territorial con el soporte técnico y científico de los Institutos de Investigación Científica vinculados al Ministerio.
  • Que mediante Resolución número 0848 del 23 de mayo de 2008, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, declaró unas especies exóticas como invasoras y senaló las especies introducidas irregularmente al país que pueden ser objeto de cría en ciclo cerrado y se adoptan otras determinaciones, ordenando en su artículo 1° declarar como invasoras varias especies, entre ellas al Caracol Gigante Africano (Achatina fulica).
  • Que en el artículo 1° de la Resolución 0848 del 23 de mayo de 2008, se cometió un error de digitación en relación con el nombre científico de la especie Caracol Gigante Africano, ya que se menciona como tal Achatina áulica, siendo lo correcto Achatina fulica, por ende, es procedente su corrección en los términos del inciso 3° del artículo 73 del Código Contencioso Administrativo.
  • Que el Caracol Gigante Africano (Achatina fulica) fue introducida de manera premeditada al país, aun cuando desde la década de 1960 existía información de alerta frente a la especie, de hecho Brasil, desde finales de la década de 1990, ha generado múltiples comunicaciones sobre los riesgos sanitarios de la especie.
  • Que el Caracol Gigante Africano (Achatina fulica), es conocida como una plaga polífaga, que se alimenta de forma no selectiva de material vegetal y animal en descomposición, líquenes, algas y hongos y a pesar de ser una especie tropical, es capaz de sobrevivir en condiciones adversas, por lo que es una amenaza incluso para países con climas más fríos y secos, requiriendo medidas de manejo y control más exigentes. Así mismo, es capaz de aumentar rápidamente el tamano de sus poblaciones, compitiendo con éxito con otros caracoles por el alimento.
  • Que el Caracol Gigante Africano (Achatina fulica) es vector de nemátodos del género Angiostrongylus normalmente presentes en los pulmones de ratas, que pasa a los seres humanos al comer caracoles crudos o mal cocinados y que ocasionan en el humano y animales silvestres meningoencefalitis eosinofílica o la ileocolitis eosinofílica, ambas confirmadas en nuestro continente.

Recomendaciones

  • Si encuentra este tipo de caracol repórtelo a las autoridades.
  • No es aconsejable capturarlo sin guantes
  • La baba no puede hacer contacto con los ojos, la boca o la nariz
  • No pueden ser utilizados como mascotas.
  • No tome riesgos innecesarios
  • La baba que en otras especies se utiliza como proceso cosmético en esta especie Achatina, no se puede utilizar.
  • Debido a su toxicidad, ha cobrado 62 muestres en Colombia, tome las precauciones y avise cuando los vea. Son muy sociales, siempre están en grupo y en condiciones de lluvia buscan albergues de protección.

La baba de caracol: ¿Verdad o mentira?

Los anuncios que promocionan determinados productos con baba de caracol y les atribuyen propiedades milagrosas han puesto en pie de guerra a varios expertos que aseguran, que si bien los beneficios para la piel de las secreciones de este animal están sobradamente demostrados, la mayoría no se obtienen con el rigor científico adecuado. Y es que ciertos "productos milagro" que prometen curar el acné, las cicatrices, estrías, arrugas y quemaduras, gracias a la baba de caracol no lo han demostrado en absoluto. Sin embargo, estos mismos expertos, confirman las propiedades regeneradoras y antioxidantes de cierta secreción de este animal para atenuar las arrugas y recuperar la vitalidad de la piel. ¿Verdad o mentira?

Debido a la gran proliferación en el mercado de ciertos productos, supuestamente a base de baba de caracol, que lo comparten con otros que sí están avalados científicamente, se está creando en el consumidor una gran confusión y, desde luego, un desconcierto entre los profesionales de la salud.

Pero, ¿cuáles son las propiedades saludables reales del caracol y en qué productos podemos encontrarlas?

Para empezar, hay que diferenciar entre la baba y la secreción del caracol. La baba, es el fluido que utiliza el caracol para desplazarse y que carece de cualquier propiedad saludable para nuestro organismo; mientras que la secreción de caracol es la sustancia que, parece ser, puede ayudar a retardar el envejecimiento cutáneo y reparar nuestra piel, entre otras propiedades. Este animal produce esta secreción únicamente como mecanismo de defensa frente a distintas agresiones medioambientales.

Por eso no todas las cremas a base de caracol son iguales. Para que posean las propiedades regeneradoras y antioxidantes que se les atribuyen, deben ser elaboradas con la secreción obtenida del caracol ante determinados estímulos externos: radiaciones o estrés mecánico, y no con la baba que el caracol desprende en su desplazamiento. Y lo más importante, debe estar avalada por un estudio científico riguroso que respalde las propiedades que ofrece.


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